Llegan las elecciones y todo vale para conseguir más votos. Todo? No.
Puedo entender que haya que estar representado para poder actuar. Puedo entender que cuanta más representación se consigue más se puede influir en los cambios. Puedo entender que es necesario gobernar para mejorar las cosas. Puedo entender que cada partido quiera conseguir el máximo número de votos para poder llevar a cabo su programa, el que sin duda cada uno considera es el mejor. Pero no puedo entender que ese objetivo se consiga a cualquier precio.
No todo vale para conseguir más votos. El fin siempre debe estar a la altura de los medios y no se pueden justificar acciones indignas por muy digno que sea el propósito que persiga.
Hay partidos, muchos corruptos, cuyo único objetivo es mantener y aumentar la desigualdad entre la clase trabajadora y las clases adinerada, a cambio de algunos privilegios y un porcentaje de los beneficios de ese expolio. Son partidos de derechas, capitalistas y neoliberales a los que sólo les importa la pasta. Partidos sin conciencia social ni ecológica indiferentes y negadores de las nefastas consecuencias que sus negocios tienen para el planeta y sus habitantes, que somos todas y todos.
Con estos partidos, cuyos objetivos son avariciosos, egoístas e indignos. Es lógico pensar que igualmente los medios que utilicen sean ruines e indignos. Además por ser los partidos que defienden a los ricos y poderosos cuentan con una ilimitada cantidad de recursos económicos, mediáticos, legales, políticos, etc para engañar, manipular y, por desgracia muchas veces, conseguir sus propósitos
Otros muchos partidos trabajan por mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora. Son partidos de izquierda y en general luchan por la equidad, la justicia y la libertad, pero en particular cada uno entiende esa lucha de manera propia y diferente. Diferente en los grados de conciencia ecológica, diferente en las áreas geopolíticas de aplicación, diferentes en la estrategia, diferentes en la velocidad, etc. Diferentes en pequeñas diferencias e incapaces de reconocer las grandes semejanzas.
Estos partidos cuyos objetivos son más altruistas, honestos y dignos no deben ni pueden utilizar medios espurios para alcanzarlos, por muy necesario que parezca. Y no pueden porque al utilizar medios inmorales e indignos se desvirtúa y pervierte el fin por muy honorable que este sea, y se corre el riesgo de perder la honestidad y la dignidad en el proceso, y al alcanzar el objetivo seamos incapaces de rectificar y recuperarla.
Estos partidos luchan contra la oligarquía de los poderosos y sus recursos son escasos, sólo cuentan con la fuerza y el apoyo de la personas a las que defienden, que somos la inmensa mayoría de los habitantes del mundo. Por desgracia esta poderosa fuerza de nada sirve si no está unida y organizada.
Nuestra gran fuerza es a la vez nuestra gran debilidad y nos enfrentamos entre nosotros contra nuestros propios intereses y nos debilitamos manipulados por los mismos que a los que beneficia nuestra división.
No todo vale por un puñado de votos pero por desgracia les funciona. El analfabetismo político es fácilmente manipulable y tiene poca memoria.
Podemos superar este analfabetismo con información contrastada, pensamiento crítico y mucha pedagogía democrática. Podemos revertir la correlación de fuerzas gracias a la lucha de la clase trabajadora organizada y unida.
Unidas Podemos cambiar la historia.
Rafa Berlanga
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